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Alimentación ComplementariaDesteteDesteteAlimentación ComplementariaNo existe una única forma "correcta" de destetar. Te explico cómo hacerlo de forma progresiva, cuidando a ambos.
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Destete respetuoso: cómo ir dejando la lactancia de forma progresiva

Por Valentina AranedaActualizado 13 de agosto de 20264 min de lectura
madre e hijo en un momento de conexión durante el proceso de destete

El destete respetuoso es un proceso gradual, no una decisión de un día para otro. No hay una edad "correcta" para empezarlo ni una única forma de hacerlo, lo que sí ayuda es ir paso a paso, cuidando tanto el cuerpo como la parte emocional, tanto la tuya como la de tu hijo/a.

¿Qué es el destete respetuoso?

Es el proceso de ir dejando la lactancia de forma progresiva, respetando el ritmo tanto de la madre como del niño o niña, en vez de una interrupción abrupta. Puede iniciarse por decisión de la madre, de forma natural cuando el niño va perdiendo interés, o por una combinación de ambas.

¿Cuándo iniciar el destete respetuoso?

No existe una edad “correcta” para destetar, algunas familias lo hacen antes del año, otras sostienen la lactancia hasta los 2 años o más. La decisión depende de tu situación, tus necesidades y las de tu hijo o hija. Ninguna de estas opciones es más válida que otra.

¿Cómo hacer el destete de forma gradual?

  • Elimina una toma a la vez, empezando generalmente por la que menos le importa a tu hijo/a (muchas veces alguna toma del día, dejando las de la mañana o antes de dormir para el final).
  • Espacia varios días entre cada toma que retiras, para dar tiempo a que tu cuerpo se ajuste y a que tu hijo/a se adapte emocionalmente.
  • Sustituye el momento, no solo la toma: si eliminas una toma de la tarde, reemplázala con otra actividad de conexión (un cuento, un juego tranquilo) en el mismo horario.
  • Sé flexible con el ritmo. Si notas mucha resistencia, está bien pausar el proceso y retomarlo más adelante.

¿Cómo cuidar tu cuerpo durante el destete?

Retirar tomas de forma muy abrupta puede generar molestias como congestión mamaria o, en algunos casos, favorecer un cuadro de mastitis (ver Mastitis: síntomas y cuándo buscar atención médica). Ir de forma gradual, como se describió arriba, es también una forma de cuidar tu propio cuerpo durante el proceso, no solo el vínculo con tu hijo/a.

¿Cuánto tarda un destete respetuoso?

No hay un plazo fijo, pero sirve una referencia: retirar una toma cada cinco a siete días es un ritmo que la mayoría de los cuerpos y la mayoría de los niños toleran bien. Con esa cadencia, un destete desde cuatro tomas diarias toma entre tres semanas y un mes.

Puede ir más lento sin problema. Lo que conviene evitar es lo contrario: comprimirlo en unos días, porque ahí es donde aparecen las molestias físicas y la resistencia.

Un orden que suele funcionar, aunque cada familia encuentra el suyo:

Orden Qué toma Por qué
Primera en salir Las del día, en horarios con distracciones Son las que menos peso emocional tienen
Después Las de la tarde Ya hay rutina alternativa instalada
Casi al final La de antes de dormir Está muy ligada al momento de calma
La última La de la mañana, o la nocturna Suelen ser las más arraigadas

¿Qué hacer si mi hijo lo pide igual?

Pedirlo es esperable, y ceder de vez en cuando no arruina el proceso.

Tres cosas que ayudan más que negarse en seco:

  • No ofrecer, no negar. Es el criterio clásico: si no lo pide, no se ofrece; si lo pide, se ve. Deja que el ritmo lo marque él dentro del marco que pusiste tú.
  • Cambiar el contexto antes que la respuesta. Muchas peticiones son de rutina, no de necesidad: si a esa hora salen al patio o hay un cuento, la petición muchas veces no aparece.
  • Poner palabras. A partir de cierta edad entiende bastante más de lo que puede decir. «Ahora no toca teta, pero nos sentamos juntos» funciona mejor que un no a secas.

Si tu hijo está enfermo, en plena mudanza o empezando la sala cuna, es razonable pausar. El destete no compite con esas cosas: espera.

¿Cómo manejar el lado emocional del destete?

Para el niño o niña, la lactancia suele ser también una fuente de consuelo y conexión, no solo de alimento, por eso sustituir ese momento con otro tipo de contacto y atención ayuda a que la transición se sienta menos como una pérdida. Para la madre, es común sentir una mezcla de alivio y nostalgia, incluso cuando el destete fue una decisión propia y deseada, ninguno de esos sentimientos es contradictorio ni “incorrecto”.

Hay algo que casi nadie anticipa y conviene nombrar: algunas mujeres sienten una bajada anímica durante el destete, con tristeza o irritabilidad que no se explican por las circunstancias. Tiene que ver con los cambios hormonales del proceso, suele ser transitoria, y es más marcada cuando el destete es rápido. Si se sostiene en el tiempo o se hace difícil de llevar, es motivo de consulta, no algo que haya que aguantar.

Y si por lo que sea el destete no puede ser gradual, eso tiene su propio manejo: lo desarrollo en destete abrupto.

Fuentes y referencias

Preguntas frecuentes

Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud. Ante cualquier duda sobre tu caso o el de tu bebé, consulta directamente con Valentina o con tu equipo médico de confianza.

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